Sentència 9N a casa del jutge

-Jesús, me preocupas.

-Querida, solo te he pedido que me traigas algo que me alivie el estómago.

-¿Cuántas noches me has pedido un remedio para estos dichosos ardores?

-Ya se me pasará. Es normal. Llevo unos días con mucho trabajo y con ese dichoso juicio.

-Jesús, siempre te he dicho que estaríamos mejor en León o en San Vicente.

-Querida, soy juez y venir a Barcelona ha sido un paso adelante y puede ser un colofón a mi carrera.

-Sí, però este colofón puede acabar con tu salud, con nuestra salud. Y sinceramente, mejor una vida tranquila que bajo los focos y la mirada de todo el mundo. ¿Tienes notícias de Carlos y de Eduardo?

-Acabo de hablar con ellos por teléfono y me toca deshacer el empate. Tal como imaginé uno ha optado por condenar a los tres y el otro por absolverlos.

-¡Vaya por Dios! O sea que tú seràs quién se lleve el honor de decidir si inhabiltas a un Presidente de la Generalitat.

-No, tanto si hubiera habido unanimidad como si hubiera un resultado ajustado, yo seré el responsable de inhabilitarlo o de archivar la causa. Soy el presidente del tribunal.

-¿Y tienes ya una decisión?

-Pues lo peor de todo es que aún no me he decidido. Mira, querida. Por un lado, està claro que Mas, Ortega y Rigau hicieron oídos sordos a una sentencia del Tribunal Constitucional, però de eso a desobedecer al Tribunal, no està tan claro. Los acusados se amparan, y con razón, a que no hubo una orden clara para que anulasen el 9N. Además, alrededor de ese acto hay tal enredo de responsabilidades que se hace difícil delimitar quién hizo qué.

-Pero Mas se ha responsabilizado de todo.

-Pero autoinculparse no resuelve la cuestión. Quizás solo quiere encubrir a terceros que tienen la misma responsabilidad o quizás más. Por ejemplo, en el 9N tiene tanta importància lo que hizo Mas como quién se ocupó de la infraestructura, o quién abrió los colegos electorales….

-…Igual que todos los que acudieron a votar. Conocemos a muchos amigos que lo hicieron.

-Querida, no me digas que tú también crees en eso de la autodeterminación y el Dret a decidir.

-Nooo, simplemente te digo que mucha gente también piensa que una condena sería como un golpe a la democràcia.

-¿Crees que no lo sé? Pocos como tú son conscientes que eso pesa en mi decisión. Soy juez y demócrata hasta la médula y tengo que aplicar la ley, pero la Justícia en ocasiones se tapa los ojos en aras de un bien mayor al de la propia ley. A mí no me frenan ni condicionan miles de persones en la calle pidiendo que no se juzgue el 9N. De la misma manera, que no me coartan posibles ordenes de mis superiores. Ni tan siquiera me molesta pensar si yo tomo una decisión contraria a la que tome el Supremo hacia Homs por el mismo caso. Mi única preocupación es tomar la decisión obrando en conciencia y ajustada a la ley. Y la ley no està preparada para determinar una decisión como esta cien por cien justa. Y mi conciencia duda.

-Entonces…

-Entonces sé que si les condeno, seré la persona que ha firmado la sentencia que acabará con la carrera política de tres personas que por acción o por omisión han puesto unas urnas en las que han ejercido su derecho a voto más de dos millones de personas. Y si la ley dejase claro que lo han hecho despues de desobedecer una orden directa del Supremo, yo la aplicaria sin vacilar. Pero no es así, no està claro que desobedecieran.

-¿No està claro?

-Noooo, Te lo he dicho antes, La desobediencia requiere una obstinación y una reiteración en burlar una orden. Pero no està claro que llegasen a este extremo. Además si les condeno, sería dar alas a los independentistas, que tendrán los mártires que necesitan, Todo movimiento social y político necesita de iconos y referentes y condenar, aunque solo sea a inhabilitación, a un presidente y a dos consejeras…sería brindarles lo que necesitan en bandeja de plata,

-Y peor sería no condenarles, Jesús.

-Lo sé, quizás redactar un fallo contrario al que se pide desde el otro lado sería el fín de mi carrera judicial y me trasladarían pronto a cualquier agujero remoto. Ya veo los titulares…”Impunidad a los sediciosos”, “Jueces cobardes”, “Pierde España”…

-¿Ay, Jesús!

-Eso no me inquieta, querida.

-Te recordarían hasta lo de la medalla.

-No tenía otro remedio. ¿Cómo iba a aceptar una condecoración del Ministerio del Interior, poco antes de presidir un juicio contra altos cargos de la Generalitat? En esa ocasión quizás lo justo hubiera sido aceptarla, però mi conciencia me lo impedía. A veces el corazón y la cabeza estan demasiado en desacuerdo.

-¿Como en la sentencia del juicio?

-Como en la sentencia, querida. ¿Dónde està la pastilla del estómago?

-Aquí, cariño. Y ahora a dormir.

-No, tengo una cosa importante qué hacer antes de ir a la cama.

-Cierto, Jesús.

 

Aclariment de l’autor de l’article: Aquestes línies són una història fictícia, feta de matinada, després d’una nit on no he pogut dormir massa bé, per culpa d’una barreja de mal de panxa, mal de cap i malestar. No em feu massa cas. Però sempre m’ha agradat fer aquestes rucades de posar-me en el cap i el cor d’altres. Segurament, els personatges que apareixen aquí de cap de les maneres pensarien, dirien, ni farien res d’això.

 

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