Botella, Ana

Estoy indignado con ella. La alcaldesa de Madrid Ana Botella me tiene indignado, como a muchos otros ciudadanos de la capital.

No me tiene indignado, como a algunos, porque accedió al cargo sin ser la candidata en las elecciones municipales. No es la primera ni será la última política que lo hace y además sus votantes dirán que sí iba en las listas, aunque no de número 1.

No me tiene indignado, como a algunos, porque su principal (y quizás único) mérito para acceder al cargo sea que es la esposa de Aznar. Dicen que Gallardón (listo y calculador como pocos) la nombró su sustituta para hacer puntos ante el aún presidente de honor del Partido Popular y Pepito Grillo de muchos conservadores. El que sea esposa de alguien nunca puede ser razón para ser descartada de nada y además podría ser entendido como machismo,

No me tiene indignado, como a algunos, porque en Madrid se haya dejado de invertir y eso suponga baches en las calles, deterioro del mobiliario urbano y que la ciudad cada día esté más dejada. Seguramente la crísis y la herencia de Gallardón (10 mil millones de euros) le han atado las manos a la señora Botella.

No me tiene indignado, como a algunos, por aquella frase que pronunció sólo llegar al Palacio de La Moncloa en 1996. “No me gusta la decoración, es muy fría”. Es verdad que muchos españoles se tienen que conformar con viviendas parecidas a cuchitriles o cajas de cerillas. Pero eso no desautoriza a nadie para que se queje de la que va a ser su casa y menos si se le impone vivir ahí.

No me tiene indignado, como a algunos, por embarcar a más gente de la que recomiendan los tiempos de crísis y austeridad hasta Buenos Aires. En un viaje en el que quién sabía de eso asegura que Madrid no tenía ninguna posibilidad de ganar los Juegos Olímpicos de 2020. Y de hecho, la radioactiva Tokio y la por aquellos días convulsa Estambul la desbancaron de la pugna a las primeras de cambio. Son cosas que seguramente no estaban en las manos de Botella. No estaba en sus manos ni la elección final ni la apuesta madrileña por intentarlo de nuevo.

No me tiene indignado, como a algunos, por su discurso olímpico. Ni por su tono naif y demasiado castizo, ni por su acento “poco inglés” Ni tan solo porque ese discurso costase un riñón al ayuntamiento. Estoy seguro que ella hizo lo que pudo, le puso empeño y su único objetivo era loable.

No me tiene indignado, como a algunos, la tragedia del Madrid Arena, a pesar de ser lamentable, triste y la peor mancha de su mandato. Cinco chicas murieron aplastadas en un concierto que tenía condiciones de seguridad que ahora se han demostrado ridículas e insuficientes. La alcaldesa seguro que no estaba ni enterada del acto, no puede estar al caso al 100% de todas las cosas que pasan en la ciudad. Y además, ya destituyó a todos los concejales relacionados con los hechos, Hasta 5, creo recordar. Que días después se fuese a descansar a un parador no es lo más adecuado, pero tampoco merece ser crucificada.

No me tiene indignado, como a algunos, que el único proyecto de futuro de Madrid sean los Casinos de Addelson, EuroVegas. Porque de quién realmente es el proyecto es de Ignacio González, el presidente de la Comunidad y de su antecesora Esperanza Aguirre.

No me tiene indignado, como a algunos, que Botella haya estado “lenta de reflejos” (eso dicen hasta los de su partido) en la huelga de limpieza. No cogió las riendas del problema hasta el décimo día de escobas caídas y cuando las calles de la ciudad eran un auténtico estercolero. Quizás si hubiese intervenido antes hubiese radicalizado la posición de los trabajadores y las empresas de la limpieza y algunos la hubieran acusado de intervenir en un conflicto que tenía sus propios cauces de negociación.

No me tiene indignado, como a algunos, ni su aspecto, ni su ropa, ni su dicción, ni su tono distante, ni como construye sus frases, ni como trata a la prensa…Cada uno es de su padre y de su madre y tiene derecho a mostrarse tal como es, quiere o entiende.

-Y finalmente no me tiene indignado porque mi recibo del IBI haya pasado del año pasado a este de  363 euros a 400 y el de la recogida de basuras de 54 a 71 euros. Tampoco porque los parquímetros de la calle hayan subido su tarifa una vez más o porque el precio del Transporte público se suba al mismo ritmo que baja la frecuencia de paso de autobuses y metros….No. Lo que realmente me indigna es que haya anunciado  que bajará mínimamente todos estos impuestos y tasas municipales en 2015, año de elecciones. 

Me tiene indignado y mucho que se me trate como a un tonto.

 

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